WPT Sevilla tuvo un color especial

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WPT Sevilla tuvo un color especial

Sevilla fue, de todos los torneos de WPT en los que trabajamos en 2014, el evento mas duro para nosotros. El que más tiempo nos llevó, el que más viajes, mas kilómetros, más dolores de cabeza,… Toda una prueba de fuego que al final superamos, con una nota mas que aceptable.

En septiembre el circo padelístico se desplazaba a la capital andaluza, pero para nosotros el periplo comenzaba muchos meses antes. Desde la primavera, seis viajes previos e infinidad de reuniones hicieron falta para dibujar lo que sería la prueba sevillana. El grandioso y polivalente pabellón San Pablo iba a ser la sede que recibiría el mejor pádel del mundo, y para ponerlo a punto era necesario un despliegue menos extenso que en otras pruebas, pero una coordinación muy compleja con las distintas áreas del recinto deportivo.

A ello se sumaba el handicap de ocupar dicho recinto justo después de que lo hiciera la FIBA con el mundial de baloncesto. Pisábamos el mismo suelo que días antes habían pisado equipos tan emblemáticos como la selección Argentina, Griega o Croata, y eso le daba un sabor especial al evento. Pero a su vez nos dejaba un pabellón patas arriba, con pocos días para darle un aire totalmente distinto. Por suerte WPT cuenta con un equipo de profesionales que domina a la perfección su trabajo, y que coordina sus distintos equipos de trabajo con precisión casi quirúrgica. Para la fase previa también nos encontrábamos con algunos problemas, que gracias al buen hacer y la apuesta seria que hizo el Club Bernier, se pudo solucionar sin demora, dejando todo a punto para comenzar los primeros partidos de fin de semana.

El miércoles 17 de septiembre a las 9 de la mañana, todo estaba dispuesto para comenzar, y lo vivido y sufrido anteriormente ya perdía importancia. El resto, como siempre, ya lo pondrían los verdaderos protagonistas de este deporte. Grandes partidos, un maravilloso ambiente, una entrada muy buena y un village comercial que funcionó como nunca. Sevilla se despedía de nosotros, o nosotros de ella, con un suspiro hondo, una mirada confusa, y una sensación de haber crecido mucho en este tipo de eventos.

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