Un nuevo feudalismo

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Un nuevo feudalismo

“Feudalismo: dícese del sistema de gobierno y de organización económica, social y política propio de la Edad Media, basado en una serie de lazos y obligaciones que vinculaban a vasallos y señores”. Llámenme atrevido pero, ¿propio de la edad media?, ¿a caso no seguimos viviendo bajo el yugo del mismo sistema?

Hoy en día, la sociedad nos obliga a pagar toda clase de peajes inventados por el sistema y la administración pública, y que no hacen más que atarnos de pies y manos a una especie de engranaje económico del que es imposible salir. A los impuestos, seguros, cuotas, recibos,… se suman gastos de todo tipo, por cualquier cosa, acción, papeleo, actividad, vicio,… o cualquier otra mierda que se nos ocurra.

Podríamos comenzar por lo gordo. Por ejemplo, por toda la burocracia abusiva y “procesional” (que no profesional), que hay que seguir para montar una empresa o marca. O por la retahíla de sangrantes impuestos y sobrevaloradas tasas que hay que pagar a los distintos colectivos que viven a costa de que alguien compre una vivienda. O por el injusto y casi diría “delictivo” proceso para cambiar una propiedad de nombre, que te obliga a pagar cantidades desorbitadas por normalizar el cambio de titular de algo que ya de por si era tuyo y de tu familia. O incluso la vergonzosa y surrealista suma de despropósitos que marcan el precio de morirse, desde los costes de tu propia muerte, hasta los de generar un testamento. 

Pero podríamos seguir también por el día a día. Pagar para renovar el dni, pasaporte, carnet de conducir,… Pagar por hacer cualquier trámite,… Pagar por tener un perro, por tener 4 árboles, o tener una balsa de agua… Pagar por saber, para justificar un título en papel… Pagar por amar, para poder decir “si quiero”… Pagar por todo.

Y no voy a entrar también en el consumismo y en las “necesidades” que se nos han ido marcando para lo que hoy llamamos calidad de vida, porque ahí también tenemos parte de culpa nosotros mismos, y todo eso ya entra dentro de lo que uno quiere, y no de lo que a uno obligan.

Volviendo a lo que nos imponen. El sistema genera infinidad de obligaciones para todo, de las cuales no te puedes desmarcar, y además te toca pagar por todas ellas. Lo señores (y no me refiero a los que gobiernan, si no a los que con su poder nos manejan a su antojo), han logrado crear un entramado de hilos y cadenas que nos obligan a pasar por el aro casi a diario. Objetivo: que sigamos siendo el carbón que mantiene sus calderas y que les permita seguir ganando más y más. Cuantas más obligaciones tengamos, más dependientes seremos del trabajo, más produciremos, y por tanto más beneficios seguirán obteniendo ellos. En definitiva, un nuevo feudalismo, o la versión 2.0 del que existió en la edad media. Continuamos atados. Continuamos siendo esclavos, más acomodados, pero esclavos de aquellos que se sientan cada día en una mesa redonda y piensan: “¿que podemos inventar hoy para seguir manteniéndoles atados?”. Porque no vaya a ser que vayamos encontrando fórmulas para salir del sistema y gestionarnos nosotros mismos, gestionar nuestras vidas, nuestras comunidades de vecinos. Porque entonces trabajaríamos menos y viviríamos más. Y eso obviamente no les interesa a ellos.

Y a medida que va avanzando la sociedad hacia algo mejor, aparecen nuevos obstáculos, nuevos trabas, que frenan o dificultan esos avances. Hoy, por ejemplo, tenemos una más: las tasas y recortes que está sufriendo las renovables. Algo que debería ser el futuro más cercano, que la ciencia tiene totalmente solucionado y avanzado, pero que no interesa, porque todo aquello que permita aislarnos del sistema, ser autodependientes… , no les genera beneficios, y está visto como una amenaza. Tiene guasa. El país del sol y el viento, no permite a sus habitantes aprovecharse de algo que es universal, que no tiene dueño, que no se acaba, y que encima es gratis. Eso es gobernar para el pueblo, claro que si. 

Así que, aunque este maquillado bajo la parafernalia del estado de bienestar, el mensaje que nos mandan esta claro: “Para poder vivir, tienes que estar en mi territorio, y para ello tienes que cubrir todos estos peajes e impuestos, aunque no necesites la mitad de ellos”. Si esto no es feudalismo, será que nos perdimos alguna clase de historia en el colegio.

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