Recuerdos de "Alcatraz"

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Recuerdos de "Alcatraz"

Eran otros tiempos. El pádel se escribía para raros, para renegados del tenis, como solían decir por aquella época. Bueno, y aún lo dicen. Y la verdad que nosotros éramos los primeros que pasábamos por al lado de aquellas 4 paredes y no sabíamos ni de que iba el tema. Por aquel entonces, aquella pista del CEE, más las dos del Club de Campo, era todo lo que había. Allí fueron a inaugurarla dos pedazo de jugadores, que a las puertas del nuevo siglo ya eran de lo mejorcito que había, Mario Pomares y Ginés Buitrago. Estamos hablando del año 1999, o por ahí cerca, no lo recuerdo bien.

Los primeros años, aquella pista pasó sin pena ni gloría, casi siempre vacía. En un pedazo de frontón que no se usaba, habían montado una pista de algo que se llamaba pádel, o paddle, y que todo parecía pronosticar a que todavía se iba a usar menos. ¿Que sentido tenía un deporte en el que no sudabas, ni tan siquiera podía pegarle fuerte a la bola? Pero esto comenzó como casi todos; un amigo que te invita a jugar, te da una paliza que ni te enteras,… de ahí se pasa a un "esto no puede quedar así"… hasta que sin darte cuenta, poco a poco empiezas a engancharte, y te das cuenta que ya estás metido de lleno. Allí montábamos nuestras partidas Raúl, Santi, Alex, Elías, Malle, Antonio Juan, Rubén, Edu, Conca, Jerry, Loza, Rizo, Bañón, Emilio, Aravid,...

Puede que en el 2002, o 2003, comenzasen a organizarse allí los primeros torneos y ligas. No más de 16 parejas se movían entorno a estas competiciones, aunque ya reflejaban una de bondades de este deporte: el perfil de edades era amplísimo, pese al bajo número de practicantes. No terminaba de engancharse la gente, y los medios locales, siempre preguntaban: "¿que le falta al pádel para que termine de enganchar a la gente?". El tiempo daría respuesta a esa pregunta.

El esfuerzo que hicimos por aquel entonces para promover el pádel fue muy grande. Le dedicamos muchas horas y dolores de cabeza para avanzar muy poco. Los aficionados salían a duras penas, pero aún así nos atrevimos con la organización de torneos de mayor nivel. El mes de julio se convirtió en el fecha del Open de Elda, que se realizó durante varios años, bajo unas temperaturas y condiciones infrahumanas, en una pista de muro que se convertía en un horno, en una cárcel casi. Así fue como la pista se bautizó con el nombre de “Alcatraz”, por un buen amigo. Una pista que no cumplía ni la reglamentación, pero en la que se vivió el mejor pádel de aquella época.

Estos torneos, por primera vez, empezaron a reunir parejas de toda la comunidad, Albacete, Murcia… El número de participantes seguía siendo bajo, pero el nivel de los jugadores ya era otra cosa, y los aficionados empezaban a disfrutar e interesarse un poco más. Parejas como Pomares-Buitrago, Madrigal-Montesinos, Plaza-Delgado,.. y otros nombres como Alfredo García, Alfonso Sánchez, Jorge Tabares, Sergio Lillo, Javi Sánchez, etc… pasaron por aquella jaula, y nos dejaron partidos, puntos, anécdotas,… que se guardan con cariño dentro de esas 4 paredes. Quedan para el recuerdo aquellas presentaciones y entregas de premios realizadas por una de las voces del deporte en el Elda, Miguel Santiago, y las cuales no he visto iguales en los cientos de torneos que llevamos a las espaldas.

El pádel en Elda y Petrer empezaba a despegar. Poco después se iniciaría el proyecto de las pistas de cristal. El camino se había abierto de verdad y nosotros dejábamos de gestionar el pádel allí. La faena ya estaba hecha: el pádel dejaba de escribirse para raros, justo al mismo tiempo que “Alcatraz” quedaba un poco olvidada y en desuso.

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