Yo estudié en la pública

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Yo estudié en la pública

Pese a que intentamos que los años no pasen de vacío, y pese a que algunos seguimos buscando la mejor manera de formarnos, reciclarnos, actualizarnos,… existe una etapa de nuestras vidas crucial en nuestro crecimiento intelectual y formal. Una época que marca gran parte de nuestra futuro, y que no sólo nos educa en conocimientos, sino que también nos puede llegar a formar como personas

La adolescencia es una etapa en la que normalmente se define nuestra manera de ser, de pensar, de ver la sociedad y el mundo que nos rodea,… Durante esos años, recibimos la mayoría de los inputs que crecerán en nuestro pensamiento, como cimientos sólidos de nuestro futura manera de afrontar la vida.
Tampoco se trata de una ciencia matemática. Una buena enseñanza no garantiza el buen camino, uno debe poner de su parte para ello. Pero lo que si es seguro que una mala enseñanza, sin medios y sin presupuestos para evolucionar al ritmo que avanza la sociedad, es sinónimo de fracaso. El fracaso de todos; de los que ya están, de los que vengan detrás, y obviamente de los que en un futuro dependeremos de ellos para garantizar un cierto estado de bienestar

De ahí su importancia. La importancia de tener buenos profesores. Como “Lázaro”, que me enseñó en el instituto que crear es “tirar de dentro, fijándose en todo lo de fuera”. O Santiago, que mezclaba la historia con su pasión por la naturaleza. O Guadalupe, que nos abrió otros caminos para disfrutar con nuestra lengua y nuestra manera de expresarnos durante aquel primero de BUP. Profesores de una enseñanza pública, que además de formarnos en el camino hacía nuestros futuros estudios, también regaron nuestras cabecitas de conocimientos y nociones que sin darnos cuenta iban calando en nuestra mente, y que años después llegas a valorar como se merece.

Y como os daréis cuenta, no sólo de nivel intelectual estamos hablando. Casi que todo eso queda en un segundo plano. Nos referimos principalmente a la formación como personas. Dijo una vez aquel que “Un pueblo que no sabe leer ni escribir es un pueblo fácilmente manipulable”, y a otra escala así es. Un pueblo carente de una buena educación y formación, será un pueblo frágil y vulnerable ante las adversidades que nos siga deparando el futuro de este mundo que, por otra parte, cada vez es más frágil de por sí. Aunque ese ya es otro tema.

yoestudieenlapublica.org

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